Ponte a su altura
El error número uno. Una foto desde tu cabeza sale con el suelo de fondo y la cabeza deformada. Agáchate hasta que el móvil esté a la altura de sus ojos, aunque tengas que tumbarte en el pasillo.
Nueve cosas que cambian el resultado, ordenadas de la que más importa a la que menos. Ninguna necesita comprar nada ni saber de fotografía.
Y cuando la tengas — puedes convertirla en un retrato de estudio.
Imagen generada con IA
Las fotos de mascota no salen mal por la cámara: salen mal por la altura y por la luz. Corriges esas dos y el salto es enorme con cualquier teléfono de los últimos años. Las nueve reglas de abajo están puestas por orden de impacto: si solo vas a hacer caso a dos, haz caso a las dos primeras.
El error número uno. Una foto desde tu cabeza sale con el suelo de fondo y la cabeza deformada. Agáchate hasta que el móvil esté a la altura de sus ojos, aunque tengas que tumbarte en el pasillo.
La bombilla del techo hace dos cosas malas: aplasta la cara y pone el pelo naranja. Pon al animal mirando hacia una ventana, con la luz de día entrándole de frente o de lado, y apaga lo demás.
Si la ventana está detrás de él, el móvil expone para la ventana y el animal sale como una silueta. Con perros y gatos negros esto es fatal: se pierde el hocico entero. La ventana siempre delante o al lado.
Así el móvil enfoca ahí y no en la nariz, que es lo que hace solo cuando el hocico está más cerca. Unos ojos enfocados salvan una foto regular; unos ojos borrosos tiran abajo una buena.
El zoom digital recorta píxeles y deja la foto blanda. Da dos pasos atrás y usa la cámara normal, ni el gran angular ni el teleobjetivo si no lo tiene de verdad.
Mantén pulsado el botón y saca veinte. Es la única forma de pillar la milésima en que tiene los ojos abiertos y no está bostezando. Luego borras diecinueve.
Un chasquido con la lengua o una bolsa arrugada: levanta las orejas y mira a cámara durante un segundo y medio. Ese es tu momento. Si usas su nombre, gástalo una sola vez.
Una pared lisa, una puerta, el sofá liso. Cuanto menos haya detrás, mejor sale todo. Si vas a convertirla en retrato el fondo se reemplaza igualmente, pero un fondo limpio ayuda a que se recorte bien el pelo.
Ni de espaldas, ni con un juguete tapándole media cara, ni con la correa cruzada. De frente o girado unos treinta grados: es el ángulo con el que trabajan todos los retratos.
Una foto que cumpla las nueve de arriba es más que suficiente para generar un retrato con luz de estudio. Lo que no arregla ninguna guía es la luz de la bombilla del techo y el salón de fondo: eso se sustituye al generar la imagen. Lo ves terminado antes de pagar.
La imagen de la derecha está generada con inteligencia artificial a partir de la de la izquierda.
Sale como una mancha sin rasgos. Necesita luz de día lateral y nada de contraluz. Sube un poco la exposición tocando la pantalla y arrastrando hacia arriba.
Lo contrario: el móvil quema el pelo y se pierde el relieve. Baja la exposición un punto y evita el sol directo del mediodía.
No lo persigas. Espera a que se siente en su sitio de siempre, ponte a su altura y dispara en ráfaga. Los gatos dan un segundo bueno cada diez minutos.
Vertical. Un retrato de cara es más alto que ancho, y así encaja en las medidas verticales, que son la mayoría. Si vas a colgarlo encima de un sofá y lo quieres apaisado, haz también una horizontal.
Mejor no. El desenfoque artificial se come pelos y bigotes por los bordes, y esos son justo los detalles que hacen que se le reconozca. Cámara normal.
No. El flash del móvil aplasta la cara y devuelve los ojos verdes o azules. Antes una foto con poca luz que una con flash directo.
Una. Se genera a partir de una sola imagen; si tienes varias, elige la que tenga la cara más despejada y los ojos más abiertos.
No. Lo genera un modelo de inteligencia artificial a partir de tu fotografía, y así queda declarado en la web, en la pantalla del resultado y en el archivo que se imprime, como exige el artículo 50 del Reglamento europeo de IA.
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